¡Toldos por el mundo!

Los cafés literarios de París con sus terrazas llenas de historias no se entenderían sin sus toldos capota, tampoco las grandes marcas de la Quinta Avenida de Nueva York serían iguales sin sus elegantes entradas y su nombre impreso en su toldo. ¿Y qué hay de los grandes hoteles del mundo con sus entradas majestuosas y sus alfombras rojas para eventos inolvidables siempre al abrigo de una elegante marquesina? Tampoco te podrías imaginar un verano sin esas ciudades levantinas con sus edificios repletos de toldos amarillos. Hoy en Toldos Gómez queremos hacer un repaso por el mundo subidos a los toldos más representativos de cada lugar. ¿Nos acompañas?

Comenzamos saltando el charco, concretamente en dos lugares emblemáticos de Estados Unidos. La ciudad de Nueva York, un icono que con solo nombrarlo, nos trae a la cabeza esas entradas de grandes edificios comerciales que hemos visto en muchas películas. Muchas de las grandes firmas de la Quinta Avenida dan la bienvenida a sus clientes con el nombre impreso en un elegante toldo.

Es una ciudad plagada de pequeños supermercados de barrio y todos tienen también su toldo. Comer en la calle es un ejercicio habitual y podemos ver además muchas sombrillas tanto en puestos callejeros de comida como en plazas o parques para que los ajetreados ciudadanos o turistas hagan un “break” a la sombra. Además y como particularidad, en muchos edificios los toldos no solo están en la planta baja, también en las ventanas del primero o segundo piso. También nos vienen a la mente todos esos edificios de viviendas u hoteles con entradas flanqueadas por una marquesina que ocupan parte de la acera a modo de pasillo.

Y de Nueva York, nos vamos a la capital de Estados Unidos. Washington y sus barrios residenciales con casas familiares coloridas, sus escaleras y sus porches, muchos de ellos cubiertos con toldos. Son vecindarios en los que te puedes encontrar una cafetería de lo más “cool” a la vuelta de la esquina en la que no falta tampoco su toldo.

Si damos otro salto, llegamos a Asia y allí nos paramos en dos ciudades. Por un lado la isla de Hong Kong, con un gran atractivo turístico y edificios de vértigo. Miles de puestos callejeros se amontonan en sus calles y todos están protegidos por toldos o sombrillas siempre visibles y útiles para proteger la comida y a los turistas de algún chaparrón inesperado.

Y de Hong Kong, pasamos a Japón, en concreto Tokio, con calles no menos bulliciosas y llenas de impactos publicitarios donde los toldos están presentes en cada pequeña tienda o local de comidas. No nos olvidamos de hacer una pequeña parada turística en Tailandia, con sus cabañas flotantes sobre el río y sus toldos con materiales más artesanales como paja o madera para protegerse del sol en este paraíso.

Volvemos a Europa para recorrer ciudades más familiares donde los toldos son señas de identidad. Es el caso de París con sus capotas como entrada de cualquier pequeña pastelería o librería en cualquier calle y los cafés con sus toldos y sus terrazas que forman parte del ADN de la ciudad de la luz.

Y acabamos en España, en concreto en Valencia que, como cualquier ciudad levantina, combate el sol con sus característicos toldos amarillos o verdes en los edificios de apartamentos cercanos a la playa, icono ya de su paisaje urbanístico. Igualmente en la calle, plagada de terrazas, no pueden faltar unas buenas sombrillas para protegernos del potente sol los meses de verano.

Estés en el lugar del mundo en el que estés, el viaje siempre será memorable si te acompaña un buen toldo.

 

 

 

 

 

 

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